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lunes, 9 de enero de 2012

Ruido.

Es tanta la mierda que vivimos hoy. Tanta mierda en el aire, en las personas, en las calles. Pura mierda. En la cultura. Está avanzando. La población ingenua compra la primera mierda que le dan, ajena a que a los vivos se les forma una sonrisa retorcida al ver que todo funciona de acuerdo al plan. De acuerdo al sistema. La manera de la que tenés que vivir. La manera en que tenés que ser. Y la manera en que tenés que pensar.
Hay maneras y maneras, de gustos no hay nada escrito, pichón.
La mierda inunda el mundo. La mierda en las personas se nota en los ojos. Cuando caminás por la calle y hay gente con cara de orto, gente aislada, gente que con su cara demuestra superioridad... pura mierda.
La mierda cultural es como una ola, enorme e imparable. A menos que rompa en la orilla. El tema, es que esta ola de mierda parece no encontrar su orilla y pretende avanzar hasta que alguien la pare (yo y mis metáforas). Mierda nacional e internacional. La música de ahora es: tres o cuatro pelotudos con una voz más o menos escuchable se juntan a remixar o copiar temas, con letras que se nota que las pensaron en el bondi antes de bajarse al "estudio" y arman una canción, o la música de ahora es: un pibe fachero que se pone a cantar con una base tecno canciones de amor (cuando es un adolescente que no sabe nada de la vida) y es tan lindo que se hace famoso. Y no sólo hablo de Justin Bieber. Hablo de todos los grupos comerciales estéticamente que, para colmo, son adolescentes. Ustedes dirán "Sol, seguro eso no es escuchado por nadie porque la gente sabe lo que es la música". Y yo, mis pequeños espadachines, respondo: no, la gente no sabe. La gente se olvidó de lo que significa la música, la buena música, la música de verdad, y cambió a este arte por los susodichos pelotudos. La gente ahora compra lo primero que ve. Lo colorido, lo que pinta bien, lo que queda bien, lo genial, lo cool, lo que es popular, lo que usan las masas.
Pero ojo, no es que dejo a juguete sin cabeza. No es que discrimino sin conocer. Admito que hay grupos y cantantes buenos actuales, que transmiten un buen mensaje y no son típicamente "superstars estéticas".
Me lamento mucho por nuestra pobre, pobre sociedad.