Me aburro de la vida.
Es una de las pocas veces que no espero algo,
porque sé que no va a pasar nada.
Antes capaz sentía que algo estaba por venir,
pero ahora es como un constante quehacer de cosas
para matar el tiempo.
Entonces, no sé, pienso.
Se me pudrió el cerebro y ya no sé qué escribir.