-Bueno pero del 1 al 10, ¿qué tan bien estás vos?
-10 es imposible
-10 es posible, ¿por qué no?
-porque a nuestra edad uno anda ahí, viste, nunca 10. 7, 8, más o menos
Cada frase era dicha con mínimo 7 segundos de mirar al techo y buscar las palabras adecuadas. Era como si se hubieran desacostumbrado a hablar con la gente, como si no salir nunca de su casa les hubiera quitado el hábito de la conversación.
Se encontraron en la calle, una volviendo de hacer los mandados y el otro volviendo de barrer la vereda.
-¿A qué fuiste a Bariloche? -no es que a ella le importe realmente.
-A Bariloche... fui cuando trabajaba en la escuela, viste, acompañaba a los cursos que se iban de viajes de egresados. En ese momento íbamos como cinco parejas a acompañar a los pibes.
-Sí, igual cuando yo fui con vos no nevó.
-Y no sabés como nevaba. Sí, si nos paró un tipo cuando llegamos y nos dijo "ustedes tuvieron suerte, hay gente que se queda 20 días esperando a que caiga un puto copo y no pasa nada, ustedes apenas llegaron se encontraron con la nieve". Y qué nieve, nena. No podías caminar de la nieve que había. Todos los días que nos quedamos nevó.
-Sí, igual cuando yo fui con vos no nevó casi nada.
La miró por primera vez en toda la charla.
-No, no nevó. Cuando fui con vos no nevó.
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