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viernes, 29 de marzo de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
ELO
Hay cosas de ella que nunca me voy a olvidar. La forma ovalada de sus uñas mal pintadas, su pelo sedoso y lacio que ahora está larguísimo, sus ojos verde amarillentos, los hoyuelos que se le formaban cuando me sonreía y su risa de nena chiquita. El paso del tiempo no la cambiaba, ella seguía tan hermosa como la recordaba. Seguía teniendo el tic de mover la pierna sin parar cuando se sentaba, tocarse la nariz cuando mentía y acomodarse el pelo cada dos segundos. Fumbaba a escondidas y le encantaba comer caramelos. Tenía un novio que no la merecía y amigos que no la valoraban.
Ella tenía una forma de ser muy extraña. Nunca entendí si era gótica o qué, pero su onda era de ese estilo.
Su vida era muy simple y seguramente igual a la de muchas chicas más, así que probablemente quieran saber (o no) qué tiene de interesante para mí como para relatarla. Es que ella se fue. Nunca más supe noticias suyas y probablemente no la vuelva a ver por un largo tiempo, pero el otro día reapareció. Volvió a hacerme sentir completa solo como ella podía hacerlo. Realmente sentí que era plena, hasta que me dejó otra vez.
No es justo.
Ella tenía una forma de ser muy extraña. Nunca entendí si era gótica o qué, pero su onda era de ese estilo.
Su vida era muy simple y seguramente igual a la de muchas chicas más, así que probablemente quieran saber (o no) qué tiene de interesante para mí como para relatarla. Es que ella se fue. Nunca más supe noticias suyas y probablemente no la vuelva a ver por un largo tiempo, pero el otro día reapareció. Volvió a hacerme sentir completa solo como ella podía hacerlo. Realmente sentí que era plena, hasta que me dejó otra vez.
No es justo.
lunes, 11 de marzo de 2013
K
La relación era un tanto complicada de explicar. Él era bastante frío y ella lo
contrario. Cuando estaban juntos se volvían las personas más melosamente
pesadas del mundo. Lo que todos los imbéciles que los rodeaban no
notaban, ya sea por su aparente
ignorancia o ceguera temporaria, era que eran muy disfuncionales. Les vivían
diciendo que hacían una pareja hermosa. Ella era agresiva, impulsiva,
malhumorada y directa. Él era más poético, tranquilo, tímido y hasta miedoso. Los opuestos se atraen, me dirán,
pero a ellos les importaba una mierda. Eran demasiado distintos como para estar
juntos y aun así eran felices. Sin embargo, cada uno tenía sus “demonios internos”. Ambos eran inseguros
en cuanto a la relación. Tenían un miedo constante de que alguno se encuentre algo mejor. Por más diferencias
que tuvieran, si pasaba más de una semana sin verse se extrañaban más que a nada en el mundo. Si
bien ella parecía ser muy segura de sí misma en el fondo tenía asuntos
importantes sin resolver, y eso le
carcomía la cabeza. Y él, por más tranquilo y profundo que pareciera ser, vivía
haciéndose planteos paranoicos y
masoquistas acerca de qué tanto más quería a la chica de lo que ella a él.

Su relación podía no ser la mejor, pero era real. Los dos se soportaban en sus peores estados, quizás terminaban no hablando por horas o días, pero el sentimiento era demasiado inmenso como para no perdonarse. Y
eso era lo que les importaba. No cuántas fotos tuvieran juntos o qué tanto cada
uno podía presumir lo lindo que era el otro (sin embargo cuando encontraban
oportunidad lo hacían), sino que lo que estaba pasando era fuerte, mutuo, estaba
acá, y era ahora. Y es ahora.
domingo, 10 de marzo de 2013
Flag.
Es muy triste
ver la auto destrucción de una persona. Lo primero que se siente (o se debería
sentir) es impotencia, ya que uno como pobre individuo poco convincente, no
puede persuadir o hacer entender al sujeto en cuestión. Uno intenta hacer entrar en razón y explicarle
las consecuencias de que el acto que llevará a cabo va a ser, inevitablemente,
una cadena que lo deteriorará mucho más
rápido de lo normal.
El sujeto se
niega a entender. A procesar. ¿Y uno que puede hacer? Ya está, ya hice todo lo
que pude. Hablar con la persona, demostrarle que la preocupación es pura y
sincera… y no sé qué más se debe hacer. ¿Pegarle con un garrote? ¿Hacerle ver
gráficamente de lo que uno habla? ¿Mostrarle estadísticas?
¿Cómo cuidar a
alguien que no se deja cuidar? ¿Cómo hacerle entender algo a alguien terco?
¿Cómo ser persuasivo al punto tal de cambiar la mentalidad de una persona
cabeza dura?
Si la persona
viera o entendiera el sufrimiento que uno pasa por su culpa, sería todo
distinto. Pero uno no puede ir y decirle “mirá, mirá la mal que la paso por
quererte, hijo/a de puta”. Uno no puede ser así
de descarado y tiene que contenerse de refregarle ese tipo de cosas en la cara
al ser humano afectado.
Entonces uno empieza a plantearse
¿Seré yo la persona paranoica o será la persona en cuestión la que se quiere
tan poco a sí misma que hace eso? ¿Seré yo la persona cerrada o será este ser
viviente el terco? ¿Seré yo que lo quiero demasiado o será él que me quiere
poco? ¿Tendré que querer menos?
¿Sera que yo no acepto al individuo así como es o será el individuo que cambió
sin que yo me diera cuenta?
Es muy triste ver la auto destrucción
de una persona y no poder hacer nada
porque todo lo intentado fracasó. Es muy triste entender que el ser del cual se
habla no entiende, sólo mueve la cabeza haciendo de cuenta que sí lo hace. Es muy triste comprobar que ya está perdido lo que uno no quiere
perder.
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