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lunes, 11 de febrero de 2013

Bloody.


“Mientras el analista es, necesariamente, ingenioso, el hombre ingenioso está con frecuencia notablemente incapacitado para el análisis”.

“Se observará fácilmente que el hombre ingenioso tiene mucha fantasía, mientras que el verdadero imaginativo nunca deja de ser analítico”.

“Existen pocas personas que no se hayan entretenido, alguna vez en su vida, con recorrer en sentido inverso las etapas por las cuales ha llegado a algunas conclusiones”.

Hacer una línea de pensamientos en sentido inverso, que nos haga recordar por qué o qué cosas nos llevaron a pensar en ese hecho, cosa o conclusión. ¿Nunca les pasó que estaban por decir algo y se olvidaron? A mí me pasa básicamente cada cinco minutos. Gracias a mi cerebro aprendí a desarrollar esta forma para poder recuperar el pensamiento recientemente perdido, que casualmente, es una forma que Edgar Allan Poe abala ya que según él ayuda a desarrollar y ejercitar el pensamiento crítico, tan importante como precario.


miércoles, 6 de febrero de 2013


Siempre me pregunté cómo, en qué circunstancias y  cuándo uno puede efectivamente afirmar que llegó al fondo de la tristeza. ¿Qué es el fondo de la tristeza? Yo supongo que será la máxima sensación de vacío en el pecho.  La expresión más dolorosa de la impotencia. Supongo que no tiene que ver mucho con llorar hasta quedarse seco, sino más con sufrir hasta ser indolente. Hasta que ya nada te importe. Haber sufrido lo suficiente como para crear un bloqueo de defensa hacia los sentimientos. El fondo de la tristeza, ¿es un lugar o una sensación? Porque si es un lugar, yo imagino un bosque de noche desprovisto de toda forma de vida, con árboles ya secos. O un cementerio olvidado.  Y si es una persona, quizás es un hijo muerto. O una persona mayor sangrando. No voy a etiquetarme de cínica, pero sí voy a decir que me gusta el cinismo.

Estar triste hasta ser la mitad de persona que uno era antes.

Concuerdo con las personas que dicen que las mejores obras de arte, desde un libro o cuento hasta un poema (hablo de redacciones literarias porque sé un poco de este campo, no podría hablar de en qué se inspiran los artistas plásticos o los pintores o dibujantes), salen de la tristeza. Realmente, estar triste, melancólico, anhelante, o cualquier otro adjetivo que se le asemeje, es inspirador. No sé qué motivación emocional tendrá, pero a mi parecer son mucho más interesantes y profundas las cosas salidas de la tristeza, lo oscuro y todo lo malo de un ser humano, que las cosas salidas de la felicidad y las cosas lindas. Es que las cosas lindas y felices tienen ese encanto casi medio boludo que hace que veamos todo color de rosa, y eso a nadie le interesa, sólo a la persona que está feliz. Ni a su mamá le interesa.

Le agradezco profundamente a Damon Albarn (cantante de Gorillaz) por inspirarme en este post y me inquieta e intriga mucho pensar en qué se habrá inspirado para crear una canción tan triste y linda como “Amarillo”.

lunes, 4 de febrero de 2013

Sit down!


La era de la luz. Desearía que pudieras quererme tanto como yo me quiero. Y desearme. Y amarme. Y entenderme. Y enigmarme. Y perpetrarme. Pero nunca habrá otra chance. Te satisfice con mi soledad.

Y los soles se van apagando. Y las lunas se van muriendo. Y las estrellas se van quemando. Y dios está harto de esperarme. Y el futuro ya no aguarda. Y el sentimiento se pierde. Y la corrupción se clandestina. Y el asombro se acostumbra. Y la locura se adapta. Y la ira se tranquiliza. Y la agonía se hace pacífica.  Y la decepción se esperanza. Y el huracán ya no arrasa. Y el grito no se escucha.

Nunca noté lo que podría llegar a ser. Alguien que no puede ver nada y ama a través de lo enfermizo. ¿Cómo podría denegarme la mentira del romanticismo?

¡Calma! Nadie te está apurando.

¡Calma! Nadie te está reclamando.

¡Calma! ¿Por qué te pone tan nervioso hablar conmigo? No me estás prestando atención, ¿verdad?

“En algún rincón de mi mundo donde ya no corre el tiempo, ni minutos ni segundos, ni guiones ni argumentos, ni vientos de norte helados, ni llantos por penas negras, ni gatos por el tejado, ni paz ni después guerra. Donde no cumplo condena, donde no escucho sirenas, donde me quedo un ratito para recapacitar, guardo mil noches en velas”.

Te mienten en la cara y te patean en el orgullo rodeándote de tus temores. La dosis de adrenalina en el peligro me hace querer cortarme la garganta en cualquier momento. ¿Quién no ama disfrutar ese sensual coqueteo con las hormonas alocadas cuando se hace algo que no se debería estar haciendo?

Estoy despertando a mis instintos para incitarlos a arruinarme. No puedo retroceder pero puedo volver al tiempo donde todo me importaba un carajo. No me quiten mi vida, es lo poco que puedo afrontar como certero.  Mis recuerdos vienen y se esfuman como si estuvieran probándome que no tengo nada a qué aferrarme. Lo hice todo mal y sé que es estúpido porque pasó mucho tiempo, pero tengo una corazonada que indica que todo puede recrearse.

viernes, 1 de febrero de 2013

 
Nos están esperando y no estoy muy segura de a dónde ir. Me arrepiento de todo lo que hice pero no sé cómo no perder el sentido. Perdónenme, en lo que me he convertido…  Esta melodía casi que me salva, pero le hace falta un poquito de amor en mis adorables huesos. Necesito que se acerquen y me prometan que todo va a estar bien. Estamos flotando pero no puedo encontrar el fondo y el final. Qué suertudo extraño me he encontrado por aquí. Podríamos viajar juntos y pasar este mal momento. Hay cuatro asientos y quizás es poco, o quizás es mucho, pero no es lo que importa. Podríamos bajar a descubrir que pasa acá a la vuelta. Quizás si tratamos podemos girar normalmente. Sacrifiquémonos. ¿Qué acabo de hacer?
Hay alguien esperando allí afuera, revolviendo entre las puertas. Resolviendo mis problemas. Yo digo que prosigamos con el plan en focus. Focus de día. Focus de noche. Me siento peor, y digo que es culpa del Estado. Todo lo malo que pasa en mi vida debe ser culpa del Estado. Mis esperanzas deben estar drogadas y mi ego está seguramente cansado. Mi mente divaga y mi corazón confunde. Increíblemente ya me dejaron sola. O solo. Ya me olvidé quién soy. O qué soy. ¿Es tan necesario este mal de seguir etiquetando gente, llamándolos normales?
Siento como este increíble poder emana de mí. Una transfusión entre tu aire y mi dióxido de carbono. Espero conservar en mi mente tu figura de una mentirosa callada. O mentiroso callado.

Aquí es donde me escondo, así que espero me dejen en paz. Necesito un tiempo para reflexionar y poder hablar con la cuarta persona gramatical. No necesito tiempo. No lo tengo. No existe. Acá es todo infinito. Prometí quedarme y acá estoy.  En el paraíso del inframundo. ¿Me llevarías?

Compulsiva.


Todos hacemos creer a los demás lo que nosotros queremos que crean. Podemos manipular a nuestro gusto nuestra imagen exterior, somos tan cínicos que tenemos millones de caras pero siempre salimos a luchar por la “honestidad” y contra la “falsedad”.

Todos nos quejamos de las mentiras pero… ¿Quién no miente? ¿Quién está libre de culpa y puede decir sin ningún cargo “yo no miento”? absolutamente nadie. Pero somos los primeros en quejarnos cuando alguien nos miente. Qué cosa contradictoria que somos los seres humanos.

Todos rogamos por un minuto más. Un minuto más debajo de las sábanas, un minuto más con esa persona, un minuto más para usar la computadora, un minuto más para arreglarse, un minuto más para ver la tele, un minuto más para irse a dormir, un minuto más para volver a casa. Un momento más que ¿Qué significa? ¿Qué le agrega a nuestras vidas? ¿Qué tipo de sentimiento llena-vacío le agrega a nuestro corazón?

Todos estamos un poco trastornados. Todos estamos locos, pero lo que diferencia a los locos verdaderos de nosotros, es la inhibición. El loco llega a ser caradura, es desvergonzado, se despoja de toda atadura a los cabos de la sociedad y se deja ser. El loco reprimido (erróneamente llamado “cuerdo” por nosotros mismos) no puede ser completamente el loco mismo que es naturalmente porque está atado, y explotar lo condenaría a revolucionarse contra la sociedad. Y todos sabemos que revolucionarse contra la sociedad está mal. Todos creemos eso. Pero ¿está mal? ¿Qué está bien y qué está mal? ¿Quién impone que es lo que está bien y que es lo que está mal? ¿Quién o qué hace que esté cuestionando todo esto? Yo creo que muchos de nosotros ya nos avivamos que esto de final feliz no tiene un carajo, esto tiene realidad.

“Somos fragmentos, no personas. Fragmentos de personas. Pero si el fragmento se junta, si juntamos los pedazos, aparece otra persona más poderosa que cada fragmento por separado. Más fuerte, más productiva, más fuerte y más sana.”

Blú.


Blú, sabés, no sueño hace tanto que ya no recuerdo cuándo dejé de hacerlo. Por una vez en mi vida quisiera conseguir ese placer efímero de vivir en algo abstracto, confuso, sin sentido e inconcreto. Algo que no tiene espacio ni tiempo y mucho menos vida. Que si bien asusta de lo inseguro y fantasioso que es, da la seguridad de que uno está vivo.  Hace tiempo no experimento el enigma de soñar con lo (según mi pobre inconsciente) desconocido.

Blú, estoy cansada de respirar profundo pero que ninguna idea venga a mi cabeza. No se sientan mal por mí, disfruto de autocastigarme con la ausencia de mi imaginación. Me hace pensar que está bien estar seca y que me lo merezco.

Blú, necesito que me aconsejes porque he nacido con la terrible maldición de pensar por mí misma, y pensar a toda hora. Nunca puedo apagar mi cerebro ni dejar la mente en blanco y eso me está enfermando.

Blú, querido, tu presencia aquí sería milagrosa. Tengo que salir a buscarte pero ya olvidé las calles, olvidé los nombres y estoy empezando a olvidarte a vos. Lentamente mi escritura se desvirtúa y se empobrece con el limitado techo de mi mediocridad, estoy olvidando palabras y expresiones.

Blú, es tan triste querer hacer mil cosas a la vez y saber que uno no tiene la capacidad para hacerlas. Es tan triste notar las limitaciones del cuerpo y la mente. Es tan triste darse cuenta de que sí tenemos un techo, y que la inteligencia sí tiene límites.

Blú, no confío en nadie más que en vos, sos la única persona que sigue diciéndome todo tal cual es, y siento que a todo el mundo le apena mi vulnerable condición por lo que, querido amigo, te necesito con urgencia.

Blú, poco recuerdo. No quiero terminar siendo nada. Sin recuerdos, ¿qué soy? Sin historia, ¿quién soy?

Blú, B… B.