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domingo, 30 de junio de 2013

Una fábula.

"Había una vez una chica que vivía en una linda y pequeña cabaña hecha de pan de jengibres y dulces. Siempre dormía. Un día despertó (un día despertó) y el dulce tenía una marca. Su padre le mandó un beso y la casa se cayó. Se dio cuenta que estaba perdida. Se encontró caminando por una calle atestada de gente. Pero las personas eran de papel. Como muñecos de papel. Les mandó un beso de despedida y vio como todos volaban".

No tiene sentido, pero es mejor que no tenga sentido. Te hace sentir. Te hace preguntarte. Te despierta.

"Él me quita la ropa como un hombre hambriento pelaría una naranja. Sus labios prueban mi jugosa dulzura. Mis piernas tiemblan con las suyas. Nos convertimos en un solo ser. Un horno ardiente en el frío cemento del sótano del amor".

Hormonas. ¿Que haríamos sin ellas?

Si estos chicos no tienen miedo de poner sus corazones en las páginas, ¿por qué deberíamos tener miedo de ellos?

Mi hija tiene pensamientos, ¿sabe? y cuestionamientos, o sea... ¿no es sobre lo que esto se trata?

Yo escapé, salí de la prisión por mis propias manos y mucha gente quería castigarme por ello.  Mi lucha por la libertad es mía. Conseguite la tuya antes de que sea muy tarde. Salí de esa fábrica de control mental, de ese almacén en el que te metieron, porque no saben que más hacer con vos.

Dejá que las paredes de tu casa de jengibre caigan.

martes, 25 de junio de 2013

Confesiones de un psicópata.


Sin empezar el relato, ya pueden imaginarme como un perdedor del montón que lo único que quiere es vivir. En mi familia ocupé el papel de la oveja negra. A mi vieja le preocupaban mis tatuajes que según yo son obras de arte, a mi viejo le molestaba que de siete días de la semana esté solo dos en casa porque siempre salía, y es que bueno, todo era mejor que el clima insoportable de familia perfecta que había que respirar ahí. En mi caso, me tocó irme por la puerta de atrás y no quiero que eso vuelva a pasar.

Uno no debe quejarse por lo que tiene ni desear lo que no tiene. Ese es el gran problema del hombre. Vivimos deseando tener cosas, queriendo cada vez más, adentrándonos poco a poco en la jungla salvaje que es el capitalismo y estando sedientos de poder.

Luego del adiós, del punto final que le puse a mi etapa de vivir en familia, me emancipé. Quería transitar nuevos caminos, vivir nuevas experiencias, y lamentablemente en el seno de la familia Ingalls no lo tenía permitido. Por más raro que suene, me fui muy contento y espero que las cosas en mi familia sigan tal como hasta ahora. Que ellos vivan en su mediocridad, yo ya me liberé.

Pasaron dos años.

Cometí muchos crímenes y estoy arrepentido.  

“El primer crimen se produjo el domingo a la madrugada, a metros de un boliche bailable llamado Infinity Night, en Villa Gobernador Gálvez, al sur de Rosario. Claudio “Pájaro” Cantero, el líder de “Los Monos” –una banda afincada en la zona sur de Rosario dedicada a la comercialización de drogas- fue asesinado allí y esto desató una cadena de ataques y venganzas.”

Esto se leía en el diario del lunes. Estaba desayunando tostadas y admirando lo mal que salió Pajarito en la foto que le sacaron. Pobre, era buen tipo. Estábamos juntos en la secundaria, pero después se metió en temas jodidos. La merca lo dejó dado vuelta, ya no era el mismo de antes, opinábamos todos sus amigos.

También estuve metido en cuatro crímenes narco.

“Encontraron armas, 40 kilos de marihuana y 15 de cocaína disimulada en muestras de perfume gratis”.

Estas noticias que tienen que ver conmigo las tengo recortadas y pegadas en la pared de mi habitación, así como un futbolista tiene sus trofeos puestos con orgullo.

En los diarios hablaban de mí seguido. Acá encontré otra noticia:
“Un hombre fue detenido tras cuatro allanamientos realizados por Gendarmería en Santiago del Estero, y quedó acusado de ser el encargado de una “cocina” de droga, que era distribuida en otras provincias. “

Realmente me portaba muy mal.

“Hallaron 11 bolsos con cocaína, 20 panes de marihuana, envases de perfumes y 44.000 pesos”.

En mi adolescencia encontré a una mujer. Mi vieja me presentó a una hermana no reconocida que vivía en su casa, mejor dicho, en mi cuarto. Me enamoré de ella y estuvimos años juntos. La perdí, pero el destino hizo que años después la volviera a encontrar. Ella tenía familia, y yo seguía igual de destruido.

“Perdoname, violé a tu hija”.

Ella me odió después de eso.

“El que le había enviado el SMS de la brutal confesión era nada menos que su hermano, de 24 años, que luego de la violación escapó y anoche seguía prófugo”.

También maté a mi hermano. Fue la mejor manera de festejar mi cumpleaños.

¿Tan mal estuvo todo lo que hice?

Hay una débil conexión entre la persona que era y la que soy ahora. Estoy escuchando las sirenas de la policía y ya por las ventanas veo las luces azules y rojas que despertarían un ataque de convulsiones en un epiléptico. Ya me resigné, qué se yo. Estuvo piola meterme en tantas cosas, aunque no era lo que tenía planeado. Yo quería ser pintor, ¿saben? Quería que mis obras estén expuestas en todos los museos del mundo. El Museo del Prado, el Louvre, el de Bellas Artes, el del Cairo, el Británico, etcétera. Quería ser reconocido por mi forma de expresarme.

Pero me tocó ser reconocido por mis errores.

domingo, 23 de junio de 2013


Muntogüers (continuación).


Eran las diez y media de la noche y sentía un vacío enorme en el pecho, de esos que te sofocan y te hace creer que hasta la más ínfima boludez es de pronto una tragedia, como cuando estás llegando a la parada de tu bondi, ves pasar a uno en tu cara y sentís que la vida se ríe de vos o como cuando a tu vieja se le ocurre la magnífica idea de gritarte todos los errores que cometiste a lo largo de toda tu vida en la calle, en plena avenida. Lo peor de este sentimiento era que si bien se iba y venía, era constante. Cuando no estaba a flor de piel y era notorio, estaba escondido, pero no desaparecía del todo. No era algo que uno podía hablar con cualquiera. “Siento que me pesa el corazón y que me voy a morir pero no sé por qué”. No, no tenía sentido.

No había lugar en mi casa que me trajera un poco de paz así que decidí salir del edificio a caminar y tomar un poco de aire fresco. Mamá no estaba en casa porque se había ido a cenar a lo de su novio. No creía que fuera a volver hoy.

Me senté en el rellano de la escalera y apoyé mi cabeza en mis piernas. Preferí no caminar, no estaba de ánimo. Cerré los ojos por un buen rato y dejé que la brisa que pasaba me rozara la cara.

Después de un rato de estar así una voz me sacó de mis pensamientos.
-          Flaca, ¿estás bien? – levanté la cabeza.
Una chica más o menos de mi edad, flaquita y pequeña de huesos, de rasgos muy delicados que sostenía una caja de cartón me estaba mirando. Tenía el pelo teñido de color bordó y unos enormes ojos grises.
-          Sí, ¿por qué?
-          Eh… nada, es que pasé y te vi toda acurrucada y pensé que estabas llorando o algo.
-          Ah, no. Estoy bien. – Sonreí un poco. Ni muy exagerado, para que pareciera que estaba diciendo la verdad, ni muy débil, para que pareciera que estaba diciendo la verdad.

-          Mía. – Vaya forma tan automática de presentarse.
-          Luna.
-          ¿Qué hacés tan tarde por acá?
-          Vivo acá, en este edificio. Salí a… despejarme un poco.
-          Ah, entiendo. – Se sentó al lado mío sin que yo le diera mi permiso. – Yo tengo que llevar esta caja acá a la vuelta, tiene una máquina de escribir del año del pedo que mi abuela acaba de vender, ¿sabés? Un garrón. Pesa mucho.
Yo no te pregunté qué tenías que hacer o a dónde tenías que ir.
-          Yo quisiera tener una máquina de escribir. – Le dije.
-          No quisieras, creeme. – Sí quiero, tarada. – es una paja el hecho de que cuando tocás las teclas se van muy para adentro y tenés que ser muy delicada porque hacen un ruido tremendo. Además son incomodísimas para llevar a donde sea.
-          Igual, me parece mucho más poética la idea la idea de escribir cosas en una máquina de escribir, como si ese momento estuviera enfrascado en una cápsula del tiempo de otra época. Me haría sentir que estoy en otro mundo.
-          En tu mundo, flaca. En tu mundo.
Me llamo Luna, no flaca. Detesto que la gente llame así a las personas cuando no conocen o no recuerdan sus nombres. “Flaca, amiga, chabona”… Suena tan despectivo.
-          Eh, loca, ¿me acompañás a llevar la caja?
Buah.
-          Me llamo Luna.
-          Perdoná, tengo mala memoria. Luna, ¿me acompañás?
-          Dale. – La verdad es que ya me caíste mal, pero bueno, no tengo nada mejor que hacer.

Caminamos en silencio. Mejor dicho, yo caminé en silencio, porque ella se la pasó hablando de millones de cosas. Que cuánta fiaca le daba estudiar, que por qué su vieja era tan mala, que su grupo de amigos la aburría porque se sentía intelectualmente superior, en fin. Hicimos dos cuadras y llegamos a una casa de madera con la pintura gastada. Mía tocó la puerta y un chico con un pijama, todo despeinado y con unos anteojos estilo John Lennon nos abrió. Al verla sonrió.
-          Esperame acá. Entro a dejarle esto en la mesa y listo.
Le hice caso a mi nueva conocida aunque no tenía la menor gana de esperarla. A los cinco minutos salió contando billetes y sonriendo, triunfante.
-          Luna, ¿no querés ir a tomar algo? Yo invito.
-          Nah. Me tengo que ir.
-          Bueno, pásame tu celu.
¿Qué te hizo creer que iba a pasártelo? Ni te conozco.
-          Dale. – Ella me dio su brazo y una lapicera que sacó del bolsillo del jean y yo se lo anoté.
-          Alguno de estos días te mando un mensaje para que nos volvamos a ver. Me caíste bien, chab… Luna.
Noté como se corrigió y le sonreí. Fue una sonrisa sincera.
-          Vos a mí también, Mía.
Me caíste como el culo.

Lista de cosas que a Luna le llaman la atención:

-          La ropa vintage.

-          Las galerías.

-          Los objetos viejos y raros.

-          Las personas cultas.

-          Las casas de estilo gótico y barroco.

-          Los objetos peculiares como juguetes de otra época o cosas que suelen venderse en ferias.

-          Las miradas profundas e indescifrables.

-          Las personas detallistas.

-          Las personas que poseen buen vocabulario.

-          Las personas.

sábado, 15 de junio de 2013

Hurt - Johnny Cash

Me lastimé a mi misma hoy,
para averiguar si todavía sentía algo.

Me centré en el dolor,
la única cosa que es real.

La aguja hizo un agujero,
el viejo y conocido pinchazo.

Intenté matarlo,
pero siempre lo recuerdo todo.

¿En qué me convertí?

Mi dulce amigo,
todo el mundo al que conozco se va al final,
y podrías haberlo tenido todo.

Mi imperio de basura.

Te voy a defraudar,
te voy a lastimar.

Llevo esta corona de espinas,
sobre mi trono de mentirosa,
lleno de pensamientos rotos,
que no puedo arreglar.

Bajo las manchas del tiempo,
los sentimientos desaparecen.

Sos otra persona más,
y yo todavía sigo acá.

¿En qué me convertí?

Mi dulce amigo,
todo el mundo al que conozco se va al final,
y podrías haberlo tenido todo.

Mi imperio de basura.

Te voy a defraudar,
te voy a lastimar.

Si pudiera volver a empezar,
a un millón de millas lejos de acá,
me cuidaría más,
encontraría la manera de hacerlo.

miércoles, 12 de junio de 2013

"Odio como me hablás y también tu aspecto.
No soporto que uses mi auto ni que me mires así.
Aborrezco esas botas que usás y que me conozcas tan bien.
Me repugna tanto lo que siento que hasta me salen las rimas.
Odio que me mientas, que tengas razón.
Odio que me alegres el corazón, pero aún más que me hagas llorar.
Odio no tenerte cerca y que no me hayas llamado.
Pero sobre todo odio no poder odiarte, porque no te odio ni siquiera un poco, nada en absoluto."

domingo, 9 de junio de 2013

Pequeñito.

*Leer esto escuchando la canción I Can't Make You Love Me de Bon Iver*

Había dos flotando por ahí. Existiendo y dejándose ser. Dejándose llevar. La sensación de paz era eternamente bonita. Vivían en un universo distante, ajeno a todo y a todos. ¿Vieron cuando sienten que todo está saliendo bien y eso por un momento les llena el corazón? bueno, en sus corazones esa sensación era permanente. Cuando cerraban sus ojos seguían mirándose el uno al otro, y cuando se agarraban las manos, ah, ¡Qué descarga eléctrica de la emoción que sentían! No sólo existían, sino que cohexistían. Cohexistían de forma inocente, pequeña y casi invisible. No eran notorios, o importantes, siquiera recordables. Pero eran.

En un momento, ese universo perfecto y calmo que habían construído se quebró. Una pequeña grieta, casi imperceptible apareció. Paulatinamente su existencia casi coordinada empezó a tener más grietas. Más quiebres, más baches, más inestabilidad. Es como si esa grieta que al principio no pareció ser nada cada vez se hubiera ramificado más y más sin que los pobres se dieran cuenta.

La sensación de paz eterna fue reemplazada por una desconcertación muy confusa. Todo lo estable se volvió frágil y cada palabra lo valía todo. Cuando cerraban los ojos sólo querían no abrirlos más para hacer desaparecer su nueva realidad y volver a la antigua. Era todo tan triste. Nunca más iban a volver a sentir esa quietud, su universo se iba a romper definitivamente y ellos no tenían donde caerse. Después de todo, eran todo lo que tenían.

Algo cambió. Miraron a su alrededor y no reconocían donde estaban. ¿Qué es esto? ¿Qué pasó con nuestro mundo de antes? ¿Qué nos trajo acá? tantas preguntas que nadie más podía responderles... Era terrible.

De repente los dos que estaban flotando por ahí viviendo y cohexistiendo en un mundo perfectamente pacífico se convirtieron en dos personas que se estaban mirando el uno al otro por primera vez. Eran una chica y un chico. O dos chicas. O dos chicos.
Y se descubrían, se admiraban, se tocaban, se entendían. Se empezaron a entender. Se miraban y se sentían. Empezaron a descoordinar tanto que en vez de parecerles trágico les daba un poquito de gracia. Cuando se agarraban las manos ya no sentían una corriente eléctrica, sino que sentían esa paz que se les había esfumado de sus corazones hace rato.

Cuando ya abrieron los ojos y entendieron, y se entendieron, y lo entendieron todo, no hubo nada que los pudiera parar. Ni las grietas, ni los pozos, ni las piedras, ni la más mínima cicatriz. Porque se entendían y porque lo entendían.
Ser un desastre no es fácil.

sábado, 8 de junio de 2013

Container.

Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte.
Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte. Soy fuerte.

Como soy fuerte no voy a depender de nadie. Que la gente haga lo que quiera de sus vidas, no me importa. Ya no me importa nada.
Como soy fuerte nada me duele. Bueno, sí, pero cosas realmente importantes. No giladas, no lo de siempre.
Como soy fuerte no me dejo llevar por nadie ni hago cosas para encajar en grupos. Porque soy como soy y me la banco así.
Como soy fuerte no lloro por cualquier cosa. Llorar es tonto, no soluciona las cosas, sólamente hace que te descargues. Pero el problema sigue estando.
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Bueno, ya me mentalicé. Falta que me lo crea y listo.

Nota de Suicidio.

"Despierto sin ganas de otro día, y será el último
pocos me creen, hoy llega mi edén
lo asumo y ni dudo, lo juro
de corazón, advierte mi alma muerta
no es una amenaza, es una mentira
que acabo siendo cierta
dejé la puerta abierta y una nota
a medio escrita, se leía con dificultad
adiós mamá y papá, decía en ella
salí descalzo, sin fuerzas, sin ganas
me imaginé en el suelo, muerto, y nadie lloraba
paseo por una calle solitaria
todo está oscuro y llueve
las farolas me observan
y el paso en el tiempo me duele
el filo de mi cuchilla me apreta, es ella
llegaré al final de la forma más fácil
la vida no es bella
tan sólo busco estar solo ahora
en un laberinto sin salida
dejé de pedirla ayuda a Dios
hablo con mi conciencia, a solas
ella me pide que apriete el gatillo
y tengo miedo de decir adiós
lo siento si he fallado una vez más
he notado la vergüenza al mirarme en el espejo mamá
perdóname, te lo suplico!
no se si me explico
estoy sentado en la varandilla de un séptimo piso
pero, ya estoy muerto, por dentro y estoy cansado
estoy harto de vivir huyendo siempre del pasado
fui cobarde, me rendí más de una vez estuve a punto
punto en mi libreta esta historia incompleta, ya ni lucho
páginas en blanco, tintadas del rojo de mi sangre
no merezco ni una lágrima
mi nota de suicidio llegó tarde
firmé un documento con Satanás
para liberarme sólo tengo que saltar sin más.

Salto, salto a un vacío que nunca se acaba
pasa mi vida por mis ojos y el tiempo se para
para no verme mas la cara, dispárame bah!
mi alma pide a gritos salir de su cuerpo ya.

Y siento como si ya estuviera muerto
en un mundo de ciegos, rey tuerto
es cierto, no tengo nada que dar ni recibir
sorrazos alerto, vivo boquiabierto
y apenas escribo, algo está jodido mi mente
me siento hijo adoptivo
demasiado impulsivo, me dicen
cautivo de lo negativo si volar es el fin
que alas se deslicen
calo mejor las mentiras, tras este intervalo
regalo rimas, con mi boca de escualo
en forma de íntimas palabras sin pantomima
pero yo ya no quiero vivir más
es demasiad duro
cuando muera, escupid en mi tumba
si apuro, he hecho el conjuro
de la eterna estupidez
siento la rigidez en mis músculos
es liberador vivir sin futuro
sentir la traición hace que muera prematuro
es puro veneno lo que siento lo juro
con rabia la sangre sólo supe pedir perdón
cuando fui inmaduro
dile a mi madre que siempre la quise y que lo siento
a mi bro que busque mis palabras en el viento, cuando sople
a los que desearon mi mal, yo les deseo el doble
por haber hecho pedazos un corazón noble.

Salto, salto a un vacío que nunca se acaba
pasa mi vida por mis ojos y el tiempo se para
para no verme mas la cara, dispárame bah!
mi alma pide a gritos salir de su cuerpo ya.

Estoy solo en un silencio que molesta y grito
escucha mi última palabra, léete mi último escrito
préstame atención, sólo pido eso, lo necesito
caen gotas de sudor y de mis ojos en mi nota de suicidio
siento no poder no decir mas,
pocos llorarán, pero cuantos se alegrarán
vi mi nombre en una lápida y ni se me hizo extraño
cuántas cargas he llevado para tan pocos años
no hay nada que me frene
llevo tanto tiempo muerto dentro de mi ya no hay nada
tan sólo soy otro cuerpo, arrastrado por el viento
tan violento que sopla el destino
no hay testigo, no hay amigos, no queda ningún motivo
solo recorro el camino, se que en las puertas del cielo
no hay sitio para este peregrino
Dios? parece ser mentira, hoy sabré si es cierto
lo de que tras la muerte, existe otra vida.

Hoy es lunes, martes, miércoles quizás puede que jueves
no se el por qué pero en mis ojos ya no llueve
puede que tu recuerdo me mantenga vivo
si el exilio no quiere mandarme directo al olvido.

Salto, salto a un vacío que nunca se acaba
pasa mi vida por mis ojos y el tiempo se para
para no verme mas la cara, dispárame bah!
mi alma pide a gritos salir de su cuerpo ya."