Me encuentro hecha un embrollo de todo que si lo desarmás resulta descomponerse en nada. Mucho nudo, mucha fortaleza, pero si sos capaz de atravesar cada capa te vas a encontrar con lo inesperado: nada.
Quizás es divertido lo difícil que es poder atravesarme, pero si te dejo podés llegarme muy fácil al corazón. El problema quizás recae en eso. Quizás no debería dejar que nadie me llegue al corazón para que mientras se estén entreteniendo intentando desarmar el tejido, yo pueda crear más capas para así entretenerlos más y más, hasta que sea un juego de nunca acabar.
O el problema puede ser que en realidad no debería haber problema en que alguien pueda llegarme al corazón. Después de todo, ¿qué tiene de raro? ¿de complicado? Bueno, ya de por sí yo soy una persona muy complicada y por ende mi corazón más todavía. Pero, ¿por qué todo el tiempo tratamos de hacer trampas y nudos y capas para que nadie sea capaz de tocarlo realmente y pueda llegar, con esfuerzo, claro está, a lo que nunca nadie pudo ver?
En mi caso, y bastante vergüenza me da escribir sobre algo personal tan abiertamente, yo tengo miedo. Lo golpearon tanto que tengo miedo. Actualmente estoy rearmándolo, poco a poco, y cuesta muchísimo. Pero voy a lograrlo porque en el fondo, bien en el fondo, me quiero.
Pero, ¿qué pasa cuando el otro es quien nos abre el corazón tan simplemente y sin más a nosotros? Alguna trampa tiene que haber, no puede ser que la persona sea tan confiada, tan simple. Y sí. Quizás es la inocencia, o quizás es la experiencia. Quizás superaron el miedo o quizás todavía no lo conocieron (o mejor aún: nunca lo tuvieron).
Realmente admiro a quien se da conocer fácilmente y no encuentra nada malo en demostrar quién es. Y también admiro a quien en este momento es capaz de contestar "muy bien" cuando el preguntan como está.